jueves, 6 de marzo de 2014

7 años después...

Uff! Octubre de 2007. Chinita, eso fue hace casi 7 años. Mi plan de escribir y documentar tus historias se me fue un poco de las manos. Y es que, mira, cuando uno tiene un hijo por primera vez, habría que ser muy cuidadoso con los planes que uno hace,  porque toda la dinámica de vida cambia. Pero no me malentiendas, cambia para bien. Verás, las razones por las que no he podido sentarme a escribir oscilan entre el trabajo, la tarea de casa que nunca termina y mi compromiso (que sí he cumplido) de ser la mejor mamá que puedo para ti y ahora también para tu hermana. Tus siestas (esas que en la entrada pasada decía que eran de 4 a 6 pm) se acabaron en lo que hoy parece un chasquido. Entraste a Baby Bee, comenzaste a gatear, a caminar, a hablar, a convertirte poco a poco en mi gran compañera y, con todo el amor del mundo, nos enrolamos en una rutina en la que no concebía sentarme en la computadora contigo enfrente.

Hoy has crecido, tu primer septenio se ha cumplido. Puedo decirte sin ninguna duda que han sido los siete años más felices de mi vida.

Mientras escribo esto, tú estás en la escuela. En Prefirst. La semana pasada perdiste tu primer diente, a las dos nos dio mucha emoción, a tu hermana un poco de celos. ¿Puedes creer que en unos meses entras ya a primaria? Yo no. Así como han sido de maravillosos estos primeros 7 años, han sido también lo más rápidos. Es por eso que he preferido aplazar mis proyectos de vida para dedicarles a ti y a tu hermana mis minutos, mis horas, mis tardes, mis días. Porque sé que algún día ustedes emprenderán un vuelo muy alto, pues están destinadas a ser grandes mujeres que transformarán este mundo. Cuando eso suceda ya retomaré cada uno de mis proyectos que, por cierto, tampoco están tan abandonados. He encontrado la manera de combinar la realización de mis sueños con el éxtasis de ser su mamá. Tú y Victoria resultaron ser unas hijas muy comprensivas y han sabido respetar mis tiempos, qué bendición. Gracias a eso no sólo tienen al lado a una mamá orgullosa y feliz, sino a una mujer que trata todos los días de dejarle algo positivo al mundo.

Pues después de casi siete años, mi cielo, por aquí nos estaremos escribiendo y leyendo más seguido.

Te amo con todo mi corazón!!



lunes, 22 de octubre de 2007

Mis inicios

"¡Hola Princesa!", esas fueron mis primeras palabras para ti. Nunca lo pensé, durante el embarazo muchas ideas absurdas venían a mi cabeza, soñaba que estabas encueradita y no tenía ni una camisetita preparada, o me angustiaba no tener suficientes biberones. (Éste último miedo le daba mucha risa a tu papá, porque en realidad, cada que íbamos al super yo echaba un biberón al carrito. Al final del embarazo creo que teníamos ¡como 30!)
Pero ¿cómo te saludaría una vez que finalmente te conociera?, nunca lo pensé. Brotaron dos palabras de mis labios, secos y dormidos por tantos nervios: "¡Hola Princesa!" Los testigos te lo podrán corroborar: tu papá, tu pediatra Jorge Karam, el ginecólogo Miguel Chaya, y su asistente, el Dr. Bolaños.
Después te llevaron, “todavía no puede regular su propia temperatura”, me explicó Karam, “así que la llevaremos a la incubadora, pero está muy bien, está perfecta”. Era lo único que quería escuchar, y cuando lo hice, me relajé y dejé que me cosieran con toda calma.
Mientras Chaya y Bolaños hablaban de música, de viejos conocidos y hasta de un marcador de un partido de futbol mientras pasaban la aguja por mi panza, yo respiré profundo y descubrí que estaba ansiosa por empezar nuestra aventura juntas.
Hoy es 22 de octubre, casi vas a cumplir nueve meses. Si te hubiera concebido el día que naciste, estarías por nacer, ja! qué loca reflexión. Por eso y antes de que pase más tiempo, me exijo darme el tiempo de documentar tus inicios, porque han sido una hermosa historia que no merece no escribirse.
Mientras haces tu siesta por la tarde (de 4 a 6 pm, casi siempre), creo este blog y con él, la esperanza de que un día lo veas y extrañes ser tan pequeñita como ahora y estar en mis brazos y que tan sólo tu añoranza nos haga revivir juntas estos momentos que atesoro hoy, por siempre.

¡Te amo, hija!